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¿Qué
se siente en una sesión de Reiki?
Una
sesión de Reiki produce relajación y armonía. Puedes ser tratado
sentado en una silla o acostado, vistiendo ropa holgada. La
música suave y las luces tenues ayudan a crear una atmósfera
apropiada para la armonización. El practicante comienza por tu
rostro y luego procede hacia abajo, tratando distintas áreas a
lo largo del cuerpo. Solo acercando sus manos en cada posición
durante al menos tres minutos. Al final, el practicante puede
tratar áreas específicamente necesitadas.
El
Reiki se siente diferente según la persona. Pero, más allá de
las diferencias, todos experimentan un calor suave proveniente
de las manos del practicante y al final de la sesión un estado
de profunda relajación de la mente y el cuerpo. Algunos sienten
una fuerza magnética, una sensación de presión o cosquilleo.
Otros experimentan emociones fuertes tales como tristeza y
pueden desahogarlas llorando. Puede haber movimientos
involuntarios del cuerpo tales como rotación, balanceo,
sacudidas. Todas las sensaciones diferentes a las habituales que
nos llamen la atención, indican que la energía está fluyendo
libremente y creando un equilibrio en el cuerpo desprendiendo de
él la energía estancada mientras se repone la vitalidad perdida.
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